viernes, 30 de diciembre de 2016

Fuego Nuevo, el año nuevo mesoamericano



El fuego nuevo era la más importante ceremonia calendárica llevada a cabo por los pueblos del México Antiguo. Era una oportunidad para que todos los moradores se reunieran, y es, probablemente, el mejor símbolo de la unidad de Anahuac, ya que todos los pueblos participaban.

Se celebraba cada año. en el momento en que las pléyades alcanzaban el centro del cielo a la media noche. Esto ocurre en la actualidad entre el 19 y el 20 de noviembre.

Representaba el renacimiento del fuego cósmico y la apertura de un nuevo ciclo. También era una oportunidad para que las personas recapitularan su existencia e hicieran votos para el futuro.

Las Pléyades, como el resto de las estrellas, tienen un movimiento de rotación aparente por el cielo de 26,000 años de duración. De manera que eran una excelente señal para orientar a nuestro planeta con respecto al centro de la galaxia. Al escoger a las Pléyades, los antiguos mexicanos estaban simbolizando el alineamiento de los seres humanos con el cosmos.

El alineamiento de las Pléyades ocurre cada año, de modo que la ceremonia tenía una frecuencia anual. Pero cada 52 años se hacia una festividad mayor, ya que ese es el lapso de tiempo en el cual coinciden el año sagrado y el año civil de los mesoamericanos.

Cinco días antes de que las Pléyades pasaran por el centro del cielo, los moradores apagaban todos los fuegos y se retiraban a vivir en chozas de ramas o tiendas de campaña. Durante ese tiempo solo comían vegetales crudos, en señal de purificación y para mantener un contacto con la naturaleza. Una vez que las Pléyades ascendían al cenit, una sacerdotiza (Cihuacoatl o sacerdotisa tolteca) encendía un gran fuego en la cumbre de una pirámide o montaña, y los pobladores acudían con veladoras a fin de transportar esos fuegos hasta sus casas.